La relevancia y el valor de la Educación Superior pueden derivarse de los retos a los que cada comunidad local, región y la humanidad en general se enfrentan en un momento dado. Hoy en día, nuestras sociedades se enfrentan a un escenario de considerables incertidumbres y a múltiples, complejos y entrelazados retos medioambientales, económicos y sociales. La Agenda 2030, con sus objetivos y metas, muestra el camino a seguir para abordar de manera integral la pobreza y las desigualdades mediante la mejora de la educación, la promoción del acceso a los bienes comunes, el impulso del crecimiento económico y la lucha contra el cambio climático. Las Instituciones de Educación Superior (IES) desempeñan un papel esencial a la hora de dotar tanto a las generaciones jóvenes como a las mayores de las capacidades necesarias para desarrollar soluciones innovadoras, creativas y sostenibles para hacer frente a dichos retos. En los foros de diálogo que la Fundación EU-LAC - organismo internacional creado por los Estados miembros de la Unión Europea, América Latina y el Caribe - ha llevado a cabo en los últimos meses, se han planteado varios aspectos para transformar el sector.

La naturaleza de los retos contemporáneos exige nuevas formas de enfocar, analizar y abordar los problemas y, en consecuencia, recurrir a diferentes sistemas de conocimiento, nuevos conceptos pedagógicos y metodologías de enseñanza. Las IES deben ir más allá de la transmisión de conocimientos disciplinares y crear entornos de aprendizaje que incluyan dimensiones epistémicas, interdisciplinares y procedimentales que permitan a los estudiantes desarrollar su capacidad de acción. Esto significa la voluntad de actuar responsablemente y el establecimiento de metas y hojas de ruta - y, si es necesario, ajustarlas - para llevar a cabo cambios que influyan positivamente en sus vidas y en el mundo que les rodea. La creación de este tipo de entornos es una tarea difícil, ya que implica el desarrollo de la confianza en el potencial y el talento de los estudiantes, la autorreflexión crítica, la inteligencia emocional, el intercambio de conocimientos, la comunicación y el trabajo en colaboración entre disciplinas, instituciones, distancias y culturas, la aceptación de ambigüedades, disonancias y dilemas, y habilidades prácticas y procedimentales.

Como requisito previo para liberar todo el potencial de una IES, las universidades deben abordar los continuos desequilibrios y discriminaciones de género, aplicar políticas para aumentar la representación de las mujeres en todas las etapas académicas y en las estructuras de gobierno institucional, y revisar las estrategias para atraer, facilitar el acceso y ofrecer orientación a las mujeres en los programas de educación superior STEM. Teniendo en cuenta que la violencia contra las mujeres penetra en todas las esferas de la vida cotidiana - incluidas las IES -, abordar la seguridad de las mujeres en las instalaciones, los campus y los medios de transporte hacia y desde las IES, por ejemplo mediante la adopción de Protocolos para la Prevención y la Atención de la Violencia de Género, ha demostrado su eficacia en la práctica.

Se ha hablado y escrito mucho sobre las universidades, pero existe la tendencia a despreciar los sistemas de conocimiento "tradicionales", "alternativos" o "informales" en el discurso público. De hecho, la mayoría de las veces, esas otras fuentes y referencias se "folclorizan" y se subordinan jerárquicamente al conocimiento "oficial" que corresponde a los estándares científicos adoptados por las universidades de todo el mundo. Tomando como ejemplo los ricos saberes indígenas de América Latina, queda pendiente la tarea de generar espacios de articulación e interacción entre epistemologías diversas y de coproducción de conocimientos, desde la convicción de que todos estos sistemas de conocimiento pueden contribuir a dar respuestas a los desafíos que enfrentan nuestras sociedades en sus respectivos contextos.

Las posibilidades técnicas de la digitalización y la inteligencia artificial, como se ha visto durante la pandemia de Covid-19, desempeñan un papel importante en la transformación del sector. Sin embargo, el rendimiento, la resistencia y la capacidad de reacción de las IES en tiempos tan difíciles dependen fundamentalmente de la disponibilidad y accesibilidad de la infraestructura técnica adecuada, no sólo dentro de las propias instituciones, sino también entre sus estudiantes. Deben estar equipadas en consecuencia y poder contar con cobertura de Internet incluso en las zonas periféricas o rurales de sus países. La tecnología es tan buena como sus usuarios. Por ello, las IES deben hacer un esfuerzo para instruir a su personal sobre cómo incorporar adecuadamente la tecnología, apoyando la creación de los entornos de aprendizaje mencionados. Paralelamente, las comunidades universitarias y los responsables políticos deberían emprender una reflexión continua sobre las funciones adecuadas tanto de la tecnología como de los educadores para garantizar que la digitalización y las nuevas tecnologías sigan estando centradas en el ser humano.

No en vano, gran parte de la financiación de la investigación científica y la enseñanza en regiones como Europa y América Latina y el Caribe procede de fuentes públicas. En última instancia, es la ciudadanía la que debe reconocer el papel fundamental de la ES a la hora de abordar los retos de nuestro tiempo. Por ello, todos los esfuerzos por transformar el sector de la ES deben ir acompañados de estrategias para trasladar los resultados de la investigación a los responsables políticos de forma eficaz y adecuada, con el fin de ofrecer la información que permita generar las reformas necesarias a nivel político. Simultáneamente, las IES deberían desarrollar más canales para entablar un diálogo con las comunidades y sociedades en las que operan, ofreciendo acceso al conocimiento generado en las universidades en los idiomas y formatos pertinentes, e implicando a los ciudadanos en el diálogo y en proyectos de colaboración.

Cualesquiera que sean los esfuerzos de las IES, desde la perspectiva de la Fundación EU-LAC, deben ser relevantes para el lugar y la región y responder a las circunstancias, realidades y necesidades específicas de las sociedades en las que están inmersas.

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