Según la encuesta del Earth Day 2020 realizada por Ipsos Global Advisor, una de cada diez personas cree que el cambio climático es una crisis tan grave como la de COVID-19, y considera que su gobierno le fallará si no actúa ahora para hacer frente al cambio climático. Según esta misma encuesta, el 65% del público apoya una recuperación “verde” de la crisis.

Conscientes de la importancia del tema, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) y de América Latina y el Caribe (ALC), en Berlín en diciembre de 2020 reconocieron que “la recuperación económica de los daños socioeconómicos causados por la pandemia no puede ser sostenible si no se abordan los retos globales del cambio climático y la pérdida de biodiversidad y se avanza hacia la economía circular”. Los ministros también enfatizaron que, al unir fuerzas en sólidas asociaciones ecológicas, las dos regiones pueden garantizar un mejor futuro común para sus ciudadanos.

Las regiones UE y ALC pueden y deben forjar una estrecha alianza y capitalizar las condiciones favorables para hacer frente a ese desafío y defender sus objetivos en la esfera global.  Juntas, esas dos regiones representan un tercio de las 196 partes del Acuerdo de París y son responsables de aproximadamente el 20% de las emisiones de gases de efecto de invernadero. Será de su interés coordinar estratégicamente sus posiciones para alcanzar resultados más ambiciosos en la COP26 de noviembre de 2021.

El momento es ahora, como nos advierte el informe del IPCC de agosto de 2021. Tenemos una breve ventana de oportunidad que se debe aprovechar para que ambas regiones se recuperen de la crisis provocada por la pandemia, enfrentando la crisis climática al mismo tiempo. Es una ocasión única para repensar nuestras economías y sociedades de manera que sean más resistentes a los impactos globales, más sostenibles y no dejen a nadie atrás. La recuperación económica debe promover el desarrollo sostenible, aspirar a la neutralidad del carbono en la segunda mitad de este siglo y cumplir los compromisos internacionales.

He aquí 5 oportunidades para promover una asociación más verde entre la UE y ALC.

1. Acuerdos de asociación y comerciales

La UE tiene acuerdos con 31 de los 33 países que componen la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que convierte a ALC en la región que ha desarrollado más vínculos institucionalizados con la UE. Esa nutrida red de acuerdos ofrece oportunidades para atraer inversiones y estimular la recuperación económica y para dinamizar y apoyar la acción climática necesaria.

El proyecto "Desafíos para la Red de Acuerdos de Asociación UE-ALC"  investiga cómo estos acuerdos pueden facilitar nuevos modelos de desarrollo pos-pandemia, por medio de la transformación productiva y la convergencia regulatoria en favor de la transición ecológica.

Las disposiciones sobre comercio y desarrollo sostenible son una parte importante de los acuerdos UE-Chile y UE-México que se están modernizando. Para el acuerdo UE-Mercosur, negociado en 2019, se está debatiendo la inclusión de un protocolo adicional que incluya obligaciones vinculantes en relación con el Acuerdo de París. En el Acuerdo pos-Cotonú, de abril de 2021, existe un claro compromiso de que el CARIFORUM-EU EPA aplicará los objetivos de desarrollo sostenible. Incluso en el caso de los acuerdos más antiguos, como los de la UE con Colombia/Ecuador/Perú y con Centroamérica, hay mucho margen de mejora para la acción climática conjunta.

2. Financiación e inversión verde

El involucramiento del sector de economía y finanzas, en ámbito publico y privado, es clave para la concretización de la transición verde, y un gran desafío, sobre todo para los países de ALC, ya que es la región más endeudada del mundo, con 79% de su PIB. Estos niveles de deuda reducen el espacio fiscal y comprometen la recuperación y las inversiones necesarias para la transición ecológica. Además, los flujos de la Ayuda Oficial al Desarrollo que representan el 0,22% del PIB de la región, son relativamente insignificantes.

En el marco financiero plurianual (MFP) 2021-2027, la Comisión Europea creó el “Neighbourhood, Development and International Cooperation Instrument (NDICI) – Global Europe”. Con una asignación de €3.390 millones para ALC, este instrumento ofrece más flexibilidad y transparencia al tiempo que aborda los desafíos globales y la hoja de ruta compartida en torno a los ODS y el Acuerdo de París. A través del European Fund for Sustainable Development (EFSD+) y los recursos del "Next Generation EU", podrá proporcionar instrumentos financieros, garantías presupuestarias, financiación mixta, asistencia financiera y programas de reducción de la deuda. Las garantías serán claves para cubrir los riesgos asociados en otros instrumentos.

Los bonos verdes se han convertido en una fórmula innovadora para financiar proyectos relacionados con el medio ambiente. A nivel mundial, el mercado de bonos verdes ha alcanzado un valor de emisión récord de 1,1 billones de dólares en 2020. ALC representan sólo el 2% de este mercado, que muestra un fuerte potencial de crecimiento. En diciembre de 2020, la Comisión Europea lanzó LAGREEN, su primer fondo de bonos verdes para América Latina, de 450 millones de euros, dirigido por el gobierno alemán y ejecutado por el Banco KfW, con el apoyo del Latin America Investment Facility (LAIF). Su objetivo es financiar inversiones respetuosas con el clima y los recursos naturales y movilizar capital privado local e internacional hacia la emisión de más bonos verdes en la región.

Los diálogos birregionales, como los celebrados en el marco de las jornadas de Development in Transition y la “2ª Semana de Financiamiento Climático y Sostenible en América Latina y el Caribe” son esenciales para identificar las buenas prácticas, los avances y las oportunidades de movilización y gestión financiera para una respuesta eficaz al cambio climático.

3. Intercambio de conocimientos

Al igual que los recursos financieros, la transferencia de conocimientos es fundamental para poner en marcha políticas, programas y proyectos que contribuyan a la reducción de las emisiones de CO2, como se destacó en el reciente XII. Foro de Reflexión EU-LAC.

Bajo el concepto de una economía circular, las experiencias europeas pueden adaptarse al contexto de ALC donde los gobiernos, el sector privado y las organizaciones internacionales, entre otros actores, deben compartir conocimientos y mejores prácticas, y realizar proyectos conjuntos.

Cabe destacar la cooperación en curso en el marco del Programa Espacial de la UE (Copérnico, Galileo y EGNOS) para hacer frente a los retos medioambientales. El programa insignia de la UE para apoyar la mitigación y adaptación al cambio climático en América Latina, EUROCLIMA+, ha logrado importantes resultados y, desde 2020, está aplicando un nuevo enfoque de diálogos país para identificar, priorizar y canalizar sus demandas. Otras iniciativas, como el nuevo programa AL-INVEST Verde, dotado con €33 millones, tienen como objetivo promover el crecimiento sostenible y la creación de empleo apoyando a las pymes de ALC en su transición hacia una economía más baja en carbono, eficiente en recursos y más circular.

4. Involucramiento de la sociedad civil

2021 es un "súper año" para la política medioambiental internacional, con importantes debates en curso sobre el clima, la biodiversidad, los alimentos y los océanos. Es indispensable que la sociedad civil sea partícipe y se comprometa más eficazmente para que formen parte de la solución.

La transición ecológica debe involucrar a todos los sectores del gobierno, al ámbito privado, y a las fuerzas productivas y de la sociedad, de manera transversal, integrada y coordinada. La transición verde tiene que hacerse con el ciudadano y la comunidad en el centro, y con un enfoque inclusivo y de género, auxiliando a sectores no verdes en su transformación o adaptación, para no generar mayor inequidad socioeconómica, ni dejar a nadie atrás.

En ese sentido, las dos regiones deben seguir promoviendo un compromiso estrecho con la sociedad civil, los grupos de expertos, los gobiernos locales, el sector empresarial y de trabajadores, las organizaciones culturales, los académicos y los jóvenes, como han destacado varios de estos actores en el Boletín de la Fundación EU-LAC.

5. Fortalecimiento del multilateralismo

En sus acuerdos, los países de la UE y ALC coinciden que el multilateralismo es el mejor abordaje para desafíos transnacionales como la recuperación verde y la lucha contra el cambio climático, ya sea a nivel regional, birregional o global. Sin embargo, es una pena que el interés por la agenda del cambio climático aumente a medida que el atractivo y la vitalidad del multilateralismo disminuyen. Pero esto también puede ser una oportunidad.

Las instituciones se deterioran cuando carecen de propósito, y abordar el cambio climático podría dar un nuevo significado al sistema multilateral debido a que el clima ya impregna las organizaciones internacionales: La OMC se involucra en disputas relacionadas con las tecnologías energéticas de baja emisión de carbono; El Consejo de Seguridad de la ONU y otras organizaciones responden a los conflictos agravados por el cambio climático; El ACNUR asiste a los migrantes climáticos; La OMS trabaja los vínculos entre el cambio climático y la salud pública. Las instituciones financieras internacionales como el FMI y los bancos multilaterales de desarrollo toman decisiones basándose en el cambio climático como herramienta de evaluación.

Una cooperación multilateral reforzada y eficaz no es una opción, sino una necesidad para un mundo más igualitario, más resistente y sostenible. El multilateralismo debe estar en el centro de la asociación UE-ALC con el objetivo de transformarlo en una herramienta más eficiente, transparente, democrática, responsable y representativa. Ambas regiones pueden aprovechar el momento actual condicionado por el cambio climático para revivir el multilateralismo y hacer de su solución un propósito central del sistema global.

Si realmente queremos recuperarnos de una manera que responda a las crisis de la COVID-19 y del cambio climático tenemos que unir fuerzas. Es mucho lo que está en juego, y como demuestran los ejemplos anteriores, la asociación verde UE-ALC es posible y necesaria. La intensificación del diálogo político birregional de alto nivel, culminando en una posible cumbre birregional, sería una señal decisiva para situar al mundo en un camino mejor.

*Este texto expresa las opiniones personales del autor y no compromete a la institución.

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